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12 Aug '15

Sinaloa arqueológica: seis subregiones culturales

Posted by FCAS . in #cultura, #Sinaloa, Subregiones
Arqueólogo Joel Santos Ramírez
Centro INAH-Sinaloa

El estado de Sinaloa comprende una extensa porción del área central del noroccidente de México —alrededor de seiscientos kilómetros de longitud—, conformada por una amplia planicie o llanura costera delimitada hacia el oriente por la Sierra Madre Occidental y al poniente por el océano Pacífico. El territorio se divide transversalmente en once ríos que nacen en la Sierra Madre Occidental y desembocan en las costas del Pacífico (golfo de Cortés en el norte). El estado ha sido dividido convencionalmente en tres zonas o provincias fisiográficas: la zona sur, comprendida entre el río Cañas, en la frontera con el estado de Nayarit, y el río Piaxtla al sur de Sinaloa; la zona central, del río Piaxtla al río Mocorito, en el centro-norte de Sinaloa y, finalmente, la zona norte, comprendida entre el río Mocorito y el río Fuerte.

Esta división coincide más o menos con la distribución de los tres grupos indígenas más grandes de la época del contacto español (1530-1535), los grupos totorame, tahue y cahita (cada uno con una densidad de población mayor a doscientos mil habitantes); los totorames se encontraban distribuidos entre el río Cañas y el río Piaxtla; los tahues, del río Piaxtla al río Mocorito, y los cahitas, del río Mocorito al río Mayo.[i] En la región serrana se encontraban los grupos acaxee, xixime, huite, chinipa y tubar, cuyas referencias también se encuentran documentadas en las fuentes del siglo XVI; estos grupos habitaron a lo largo de la extensa serranía de Sinaloa, en la frontera con los estados de Durango y Chihuahua, respectivamente.

La división del territorio en tres zonas resulta todavía muy general para comprender las características que tuvieron los asentamientos prehispánicos en Sinaloa;[ii] en realidad, el territorio está dividido en por lo menos seis subregiones fisiográficas y culturales, las cuales se dividen, a su vez, en áreas fisiográficas menores definidas por la presencia de antiguos asentamientos en las llanuras o valles fluviales, en las zonas costeras y en la región serrana: subregión Chametla (ríos Cañas, Baluarte y Presidio); subregión Piaxtla (ríos Presidio, Quelite, Piaxtla y Elota); subregión Tacuichamona (la región serrana de Piaxtla-Culiacán); subregión Culiacán (ríos Elota, San Lorenzo, Culiacán y Mocorito); subregión Sinaloa (ríos Mocorito, Petatlán y El Fuerte) y, finalmente, subregión Choix-Badiraguato (sierra norte de Sinaloa).  

La subregión Chametla está definida por los asentamientos en los valles de los ríos Baluarte y Presidio, identificados por la presencia de materiales de los complejos tempranos Chametla, Aztatlán y Mazatlán, así como concheros en los estuarios, sitios arqueológicos en la sierra y presencia de grabados rupestres. La subregión Piaxtla es un extenso valle no aluvial (planicie con poco aluvión) que abarca del norte de Mazatlán al río Elota; los asentamientos identificados son pocos, existen varios sitios con grabados rupestres. La subregión Tacuichamona, por su parte, es una extensión de pie de monte y sierra, que va desde la sierra de Piaxtla hasta la sierra de Badiraguato, identificada por sitios pequeños con material arqueológico y presencia de puntas de proyectil arcaicas, además de sitios con grabados rupestres. La subregión Culiacán, del valle del río Elota al valle de Mocorito, se identifica por asentamientos arqueológicos en el valle de Culiacán, en la zona costera de Navolato, en el valle de San Lorenzo (antigua región de Cihuatlán) y en el valle de Mocorito, así como por materiales de las culturas Aztatlán y Culiacán; se encuentran sitios con grabados rupestres en afluentes y lechos fluviales. La subregión Sinaloa,[iii] está definida por asentamientos identificados en el área central y costera del río Petatlán, en sitios de las zonas de Guasave, Mochicahui y El Fuerte, así como concheros en la costa, materiales de las culturas Huatabampo-Guasave y Aztatlán y presencia de sitios con grabados rupestres. Finalmente, la subregión Choix-Badiraguato se identifica por sitios pequeños con material arqueológico de culturas sedentarias y sitios con grabados rupestres.

La división de Sinaloa en seis subregiones fisiográficas permite comprender con mayor precisión las características que tuvieron los asentamientos prehispánicos en esta macroregión, no sólo porque el medio geográfico determinó las condiciones de su desarrollo, sino porque los asentamientos no fueron completamente homogéneos –aunque es evidente que tuvieron un vínculo muy estrecho–, además de que no todos los asentamientos corresponden a un mismo periodo cronológico. Por ejemplo, el enterramiento en urnas funerarias fue practicado por la mayoría de culturas de los valles fluviales de Sinaloa, con una temporalidad muy amplia, pues ha sido registrada en los sitios tempranos de la subregión Chametla y en los asentamientos tardíos de las subregiones de Culiacán y Sinaloa.

En las seis subregiones culturales se han registrado innumerables sitios arqueológicos, la mayoría en los valles o llanuras fluviales de la planicie costera, en lomeríos y antiguas terrazas localizadas en las márgenes de los afluentes de ríos y arroyos, definidos a través de concentraciones de materiales arqueológicos en la superficie y en algunos casos con presencia montículos[iv]. Entre los materiales que suelen hallarse en estos sitios se encuentran: fragmentos cerámicos, malacates, figurillas y pipas; hachas ranuradas (de garganta de tres cuartos), fragmentos de navajillas y lascas de obsidiana, manos, metates rotos y restos de concha, principalmente. Los sitios pequeños se encuentran definidos por concentraciones de materiales en zonas menores a una hectárea, mientras que los sitios de mayores dimensiones comprenden varias concentraciones de materiales en zonas que llegan abarcar hasta seis hectáreas.

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[i] Peter Gerhardt, The North Frontier of New Spain, Princeton, Princeton University Press, 1982, p. 6.

[ii] Los geógrafos Carl Sauer y Donald Brand (1932) propusieron una división basada en las características geográficas y arqueológicas de Sinaloa y establecieron tres subregiones: Chametla, Tacuichamona y Culiacán, excluyendo el norte del estado.

[iii] Denominamos a esta subregión como Sinaloa, empleando el mismo criterio que se tomó para definir a las subregiones de Chametla y Culiacán, ya que el nombre antiguo de esta región, que posteriormente fue tomado para denominar al estado, fue Sinaloa.

[iv] La presencia de montículos, ya sea funerarios o piramidales, además de su eminente función religiosa-ceremonial, de alguna forma revelan aspectos de la conformación urbana en los asentamientos prehispánicos de las culturas de Sinaloa, pues los montículos, al igual que en otros asentamientos prehispánicos, debieron representar una unidad simbólica por excelencia.